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De la inflación a las ondas gravitacionales


La cosmología es la rama de la astronomía que se encarga de estudiar las leyes generales, el origen y la evolución del universo.

Presentamos aquí un recorrido breve por la historia de la cosmología moderna desde el origen del universo hasta la detección de las ondas gravitacionales hace un par de semanas contado por el astrofísico colombiano Jorge Iván Zuluaga.

Historia reciente de la cosmología:

Se considera  a Monseñor Georges Lemaitre como el padre de la cosmología moderna. Lemaitre fue un sacerdote de origen belga, astrónomo y profesor de física en la  Universidad Católica de Lovaina. Se le debe una primera formulación de la teoría cosmológica del Big Bang.



Georges Lemaitre presentó un artículo en 1927 titulado "Un Univers homogène de masse constante et de rayon croissant rendant compte de la vitesse radiale des nébuleuses extragalactiques" algo así como Un universo homogéneo de masa constante y de expansión constante en dirección radial como es mostrado por las nebulosas extragalácticas. Este artículo mostraba una solución para las ecuaciones relativistas de Albert Einstein que ofrecía como resultado un universo en expansión.  Esta idea se le ocurrió cuando conoció a Edwin Hubble, quien había descubierto el alejamiento de las galaxias, al detectar el corrimiento hacia el rojo de la luz cuando las observaba, efecto conocido como Doppler.  La gran idea de la expansión del universo consistía en que las cosas (galaxias), aún sin moverse, se separan.  Es decir, el espacio que separa las cosas puede crecer.  ¡El espacio mismo se crea a partir de la nada!

Hoy en día se sabe que en 400.000 billones de kilómetros de espacio 1 kilómetro nuevo se crea cada segundo. Todos los días el espacio es más grande.

Georges Lemaitre pensó que si todo lo que vemos ahora se está separando es porque en algún momento en el pasado estuvo junto, en el mismo lugar, en una bola muy densa y caliente que llamó "huevo primigenio".

Esta idea fue motivo de burla a nivel científico, personajes como Fred Hoyle, quien descubrió que en las estrellas se forman nuevos elementos químicos, en son de burla, acuñó el término Big Bang en 1949 en un programa de radio de la BBC.  

Sabemos que la luz tiene una velocidad enorme (300.000 km/s) pero finita, por lo que no podemos ver todo el universo.  Hay un universo invisible, pensar que todo vino de un solo punto no sirve porque es como considerar que solo era parte del universo que existía.  Sabemos que en nuestro universo observable hay alrededor de 100.000 millones de galaxias.  Si hay otras porciones de universo, en esas porciones los seres que lo habitan pueden suponer que su universo observable se creó a partir de un punto.  En realidad el origen ocurrió en todas partes.  Es decir que hubo infinitos puntos donde ocurrió el origen.  Esto da la idea de que el universo podría ser infinito. Lo que podemos ver de universo está reducido a un pequeño punto.

En la década de los años 60´, los científicos Arno Penzias y Robert Woodrow Wilson, detectan la radiación cósmica de fondo (R.C.F) aportando pruebas de que el Big Bang si tuvo lugar. Descubren que el universo está lleno de microondas, los fotones que nos llegan ahora de la radiación cósmica de fondo viajaron 13.800 millones de años.


Jorge Zuluaga nos presenta un experimento mental donde podemos hacer una analogía entre luz y sonido para explicar cómo se llevó a cabo el proceso de inflación del universo.  Nos dice que imaginemos que el universo es como un gran supermercado muy concurrido, donde cada persona en el supermercado representa una galaxia en nuestro universo.  Vamos a ubicar a una persona en el centro del supermercado que está escuchando todo lo que ocurre en el universo (supermercado).

Dado que el sonido no se propaga de manera instantánea, debido a que tiene una velocidad finita, el rango de lo que nuestro personaje puede escuchar a medida que pasa el tiempo se hace cada vez más grande.  Si cambiamos de personaje nos damos cuenta que para él su universo audible es diferente.  La gran pregunta que se hace Zuluaga es la siguiente:  ¿Podrían dos personas que están en extremos opuestos del supermercado estar hablando de exactamente el mismo tema?  Llega a la conclusión de que esto es bastante improbable.  Luego hace la misma pregunta, pero en lugar de sonido usa luz:  ¿Podrían dos nubes de gas en lados opuestos del universo observable emitir luz idéntica?  En este caso encontramos que la probabilidad es casi nula y sin embargo esto es lo que muestran las observaciones de R.C.F.

Luego nos propone la siguiente pregunta ¿Qué pasaría si el supermercado se expande?  Si esto ocurre entonces nuestro sujeto en el centro del supermercado no podría percibir más allá de ciertas personas y esto no cambiaría, pero si el supermercado se hace cada vez más grande empleando para ello menos tiempo, es decir, se expande con mayor velocidad que la del sonido, después de un rato lo único que nuestro sujeto escucharía vendría de una parte microscópica del supermercado original.

Pasando esto a términos de luz sería "si al principio el universo se expandiera más rápido que la velocidad de la luz después de un rato lo único que veríamos sería una parte microscópica del universo original".  Esto fue lo que pasó al principio del universo y recibe el nombre de inflación.

Esta teoría del modelo inflacionario es propuesta en 1981 por Alan Guth abajo en la foto.


Todo lo que vemos en el universo proviene de una región microscópica del espacio.  Por este motivo la R.C. F es la misma. Pero ¿cómo sabemos que esto es verdad?

Por un lado, Jorge Zuluaga nos dice que "si todo el universo observable nació en un manchón minúsculo de espacio, deberíamos ver reflejado en él las leyes del mundo microscópico" es decir, las leyes de la mecánica cuántica, y para mostrar su punto nos propone otro ejemplo en el que él ha tomado una fotografía negra en un ambiente de completa oscuridad.  Al ampliar la foto y cambiar el contraste, con un programa de edición de imágenes, se ven unos gránulos en la foto.  Los gránulos de la inflación tienen el mismo origen de los granos de la foto:  la física cuántica.

El universo comienza con algo liso y termina con granos, y nos muestra que la granulación del universo somos nosotros mismos.

Por otro lado el BICEP - 2 (Background Imaging of Cosmic Extragalactic Polarization) por sus siglas en inglés, midió la polarización de la radiación cósmica de fondo.  Estamos familiarizados con el concepto de polarización cuando vamos a cine 3D o cuando usamos gafas oscuras.  En estos casos los lentes de las gafas sólo permiten el paso de la luz en un sentido.  La imagen que tomó el BICEP - 2 y que corrobora la presencia de ondas gravitacionales es la siguiente.


En la imagen de arriba las líneas oscuras muestran la polarización de una pequeña región del universo ubicada en el Polo Sur en la estación Amundsen, en donde se ubicaron unas antenas que parecen un telescopio y que perciben ondas de radio o infrarrojo.  Esta base está ubicada a 2800 metros sobre el nivel del mar y se trata de uno de los lugares más secos del planeta ya que el agua se encuentra congelada.  En esta región la longitud de onda de la luz (larga) pasa sin problemas.

La materia al moverse produce polarización en la luz que emite.  La detección de las ondas gravitacionales se hizo evidente cuando chocaron 2 agujeros negros que lograron que el espacio-tiempo se expandiera y contrajera en direcciones diferentes.  En una situación así se produce una onda gravitacional.

Es así como hoy en día sabemos que el vacío en mecánica cuántica no existe, que en un principio hubo un tipo de materia exótica (llamada inflatón) se repelía en lugar de atraerse, que mientras más repulsión había más espacio teníamos y mientras más espacio mayor era la repulsión entre la materia y que esta repulsión viajaba más rápido que la luz.  Finalmente este tipo de materia se descompuso en la materia ordinaria que todos conocemos.  Hubo un momento en el que había tanta energía y tanto calor (muchos inflatones) que el universo se llenó de energía y calor, es decir, el huevo primigenio de Lemaitre o el Big Bang.  Lo que nos lleva a concluir que el Big Bang no es el origen del universo sino el final del proceso de inflación.  El universo comienza con una inflación que puede volver a ocurrir en algún lado del universo.

La inflación admite la idea de que nuestro universo no es el único sino que existen muchos más, los multiversos.  También nos muestra que en realidad somos más pequeños aún de lo que considerábamos antes.  Ahora vivimos en un universo muy pequeño.

Física cuántica y Budismo

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A continuación reproduzco una entrevista realizada a Allan  Wallace, un norteamericano nacido en 1950 experto en Budismo Tibetano, Ph. D. en estudios religiosos y fundador  del Instituto para el Estudio de la Consciencia de Santa Bárbara en 2003.

El budismo y la física cuántica dicen lo mismo

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"  TENGO 58 AÑOS. NACÍ Y VIVO EN CALIFORNIA. ESTOY CASADO Y TENGO UNA HIJASTRA. ESTOY LICENCIADO EN FÍSICA, SOY DOCTOR EN FILOSOFÍA DE LA CIENCIA Y ESTUDIOS RELIGIOSOS Y FUI ORDENADO MONJE POR EL DALAI LAMA. LA FÍSICA CUÁNTICA Y EL BUDISMO DICEN LO MISMO. SOY LIBERAL Y BUDISTA. A LOS 20 AÑOS ME DEDIQUÉ A VIAJAR POR EUROPA LLENO DE PREGUNTAS EXISTENCIALES. TROPECÉ CON EL LIBRO TIBETANO DE LA GRAN LIBERACIÓN, QUE TRATA SOBRE LA NATURALEZA DE LA MENTE, Y QUEDÉ ASOMBRADO.

¿Hasta qué punto?
Estudié el idioma tibetano para poder estudiar budismo, me compré un billete de ida a India y acabé siendo ordenado monje por su santidad el Dalai Lama.

¿Entonces lo de la física vino después?
Tras 14 años viviendo con los tibetanos, estudiando budismo y meditando, decidí integrar esos estudios en la física. El budismo se ocupa del conocimiento de la realidad, no está apegado a creencias religiosas; y para ahondar en la realidad se necesita la física.

Entonces, ¿la física ha completado su visión budista del mundo?
Sí. La fortaleza de la ciencia, con la tecnología y la matemática, no la encuentras en el budismo; pero el budismo tiene un método muy sofisticado para investigar y observar directamente la mente; en eso la ciencia occidental es muy débil. 
Las leyes de la física cuántica ya fueron expuestas hace 2.000 años por el budismo.  En 1997 traduje una conversación entre el Dalai Lama y un eminente físico experimental austriaco, Anton Zeilinger, que le explicaba al Dalai Lama que cuando en la física cuántica investigas la naturaleza de una partícula elemental, como un electrón, no la encuentras, está vacía. Es decir, que el electrón sólo existe en relación con el sistema de medición y el observador, no es posible observar un sistema sin perturbarlo. 

¿Y qué dijo el Dalai Lama?
“¡Sorprendente!, ¡¿cómo puedes haber llegado a este descubrimiento sin conocer el camino de en medio o su escuela filosófica, el madyamika?!”. Zeilinger se quedó atónito y preguntó: “¿Qué es el madyamika?”.
Entonces el Dalai Lama explicó que para el budismo el yo, como tal, no existe, ya que aquello que denominamos compulsivamente mi yo está permanentemente cambiando; pero Arya Nagarjuna fue todavía más allá. 

¿El fundador de la filosofía madyamika?
Sí, una línea particularmente avanzada dentro del budismo, fundada alrededor del año 200 de la era cristiana, y que sirvió de fundamento filosófico para la principal rama del budismo actual, el mahayana. 

¿Cuál fue ese paso más allá?
Pura cuántica: negó la existencia independiente no sólo del yo, el observador, sino también del objeto, el observado; e incluso de la observación misma. El término madyamika deriva directamente del que empleó Nagarjuna para referirse al camino de en medio, aludiendo al espacio entre el nihilismo y el materialismo. 

¿Y qué dijo Anton Zeilinger?
“¡Esto es sorprendente!, ¡¿cómo puedes saberlo sin conocer nada de física cuántica?!”, e invitó al Dalai lama a su laboratorio en Austria. Allí observé algo muy interesante… 

Cuente, cuente…
La tecnología que tenía Anton, los budistas no la tienen; los experimentos que ellos llevan a cabo, los budistas no los hacen. Pero los budistas practican samadi, que es una alta concentración en un solo punto, un método contemplativo para investigar la mente y los fenómenos objetivos. 

¿Y así llegan a la misma visión que los físicos cuánticos?
Exacto, pero los budistas hacen una aplicación práctica: al darte cuenta de que nada existe independientemente, ni los átomos, ni las personas, ni las culturas…, brota naturalmente la compasión. 

¿Usted cree?
Mi bienestar está relacionado con tu bienestar; mi sufrimiento, con tu sufrimiento. Pretender buscar mi felicidad y mi seguridad como si yo fuera una isla es una estupidez. De esta sabiduría viene el altruismo, y ahí es donde budismo y ciencia se separan, porque el altruismo no es común en la ciencia. 

¿Qué se estudia en su instituto?
La conciencia desde la óptica de la ciencia, el budismo, y la psicología conductual; el conocimiento de la mente, el origen del pensamiento, la naturaleza de la conciencia. Investigamos en temas muy prácticos, por ejemplo, cómo calmar las emociones destructivas: desórdenes hiperactivos y déficit de atención. 

Muy comunes.
Junto con un equipo científico de la Universidad de California hicimos un estudio que ha durado siete años sobre cómo cultivar el dominio emocional. Entrenamos con meditaciones budistas esenciales durante 45 horas a maestras de escuela aquejadas de estrés, ansiedad, depresión e insomnio. Los síntomas desaparecieron y cinco meses después seguían sin reaparecer. Otro experimento significativo ha sido el proyecto Shamaka. 

¿Eso es un tipo de meditación?
Sí, para obtener mayor concentración. Organizamos un retiro de tres meses con 70 personas neófitas en la materia que meditaron ocho horas diarias y conseguimos un nivel de concentración altísimo, lo que se deriva en efectividad, autoestima y alegría en las tareas: creo que pronto veremos revolucionado el mundo del trabajo. 

¿Alguna conclusión?
Ciencia y espiritualidad están dándose la mano, no para convertirse ni para conquistarse, sino para aprender una de otra, y eso no tiene precedentes."

Tomado de www.analitica.com.

Palabras previas


He aprendido a no intentar convencer a nadie.
El trabajo de convencer es una falta de respeto,
un intento de colonización del otro.
José Saramago.

Sí, queda bien dicho: no pretendemos convencer a nadie. El mundo en el que vivimos está lleno de encanto y de misterio. El Universo se nos aparece como un enigma que quisiéramos resolver. Para la mayoría, esta es la tarea a las ciencias naturales cuyo objeto de estudio abarca desde lo más grande que conocemos como los cuerpos celestes, hasta los seres vivos que pueden poblar  planetas y lunas, pasando por  las propiedades del espacio y el tiempo, las interacciones de materia y energía, así como la estructura y los mecanismos de formación de planetas como el nuestro. También se ocupa de lo más pequeño: el ladrillo fundamental de la materia y sus interacciones para formar reacciones químicas. En fin, la ciencia se ocupa de todo lo que nos rodea: la naturaleza. 

Otros hay que prefieren un camino alterno al que ofrecen las ciencias naturales. Buscan la explicación de su entorno en terrenos filosóficos, geométricos, matemáticos, religiosos, místicos e, incluso, metafísicos.  ¿Acaso alguna de estas formas de abordar la realidad del mundo es mejor que otra?  Claramente no.

Cuando leímos la obra del antropólogo peruano Carlos Castaneda, en lugar de repudiarla a priori por el tipo de explicación que da de la realidad, abrimos nuestra mente a un nuevo camino que nos llevaría de manera indirecta a entender la belleza de lo que propone la física moderna.  Estas lecturas hicieron que nos cuestionáramos sobre la validez de las teorías de la física clásica, esa piedra angular sobre la cual se erigió el edificio de la física que aun hoy se enseña en los colegios, y las contrastáramos con el fascinante mundo ajeno al dominio de nuestros sentidos que nos ofrece la mecánica cuántica. Hallamos una relación emocionante, un mundo nuevo, que tenía muchos puntos en común con otro tipo de explicaciones que no hacen parte del dominio científico, pero que, como las explicaciones antropológico-filosóficas del mundo de don Juan Matus,  no deben ser desechadas ni tildadas de inválidas a priori.

La discusión de nuestro trabajo titulado  Física cuántica, un  camino con corazón, se centra en la relación entre las visiones de la realidad del mundo de acuerdo con dos ópticas en apariencia opuestas: la visión antropológico-filosófica de Carlos Castaneda y la visión lógica que ofrece la física cuántica. 

Es nuestro propósito principal acercar a nuestros lectores a la física moderna desde otra perspectiva más amigable si se quiere, pero igualmente asombrosa, a partir de una actitud que consideramos igualmente amigable: no buscamos convencer a nadie, simplemente mostrar –y de la manera más discreta posible– otro modo de aprehender realidades que en principio nos parecerán opuestas, pero que en el fondo pueden comprenderse, interpretarse y valorarse de forma similar. 

Hecha esta aclaración, nuestro problema podría plantearse de la siguiente manera: ¿Cómo se acerca la ciencia física, especialmente la cuántica, a su realidad; cómo se acerca el sistema de conocimiento de don Juan a su realidad, y qué implicaciones pedagógicas pueden tener ambas aproximaciones?

Mediante un recorrido histórico advertiremos que la razón de ser, el porqué de este trabajo, se remonta  a la época de los griegos quienes adoptaron una posición racional de los hechos y, dicho no sea de paso, abonaron el camino para el surgimiento de lo que se conocería después como filosofía, en contraposición con la explicación que tenían otras culturas de los mismos fenómenos.

En el primer capítulo nos ocuparemos de la visión que la teoría cuántica tiene de la realidad. Haremos un breve recorrido histórico por los aspectos más importantes que confluyeron en el desarrollo de la mecánica cuántica, recuento que nos servirá para ubicar el problema en su contexto histórico. Luego, como punto de apoyo para el desarrollo del trabajo, realizaremos un análisis de la obra Mente y materia, de Erwin Schrödinger, apoyado en libros de corte físico como Física para poetas, de Robert Mach, y El quark y el jaguar, de Gell-Mann Murray.

El segundo capítulo se ocupa del análisis de la obra del antropólogo Carlos Castaneda y su peculiar visión de realidad, en textos memorables como Las enseñanzas de don Juan, Una realidad aparte,  Viaje a Ixtlán, Relatos de poder, El segundo anillo de poder, El don del águila, El fuego interior, El conocimiento silencioso y El arte de ensoñar.

Un tercer capítulo mostrará el paralelo entre la física cuántica y la visión de Castaneda, seguido de un inquietante testimonio vivencial, una insólita e increíble experiencia con ayahuasca o yagé de las culturas de tradición del Amazonas, por parte de un reconocido humanista huilense. Luego,  una relación entre la propuesta del antropólogo Carlos Castaneda y el valor pedagógico de su trabajo. Por último, una serie de reflexiones sobre lo que implicó nuestro proyecto en términos de hallar nuevas formas de conocimiento  del mundo más enriquecedoras y atractivas, al punto de cambiar nuestra manera habitual de percibirlo.

Es comprensible que el tema pueda ser perturbador para algunas personas, tanto más cuanto que resulta paradójico acceder a otro tipo de conocimiento que no sea el académico. Sin embargo, recordemos que la nueva física no descarta del todo estas milenarias concepciones de la realidad a tono con los descubrimientos científicos de los últimos años. Tampoco hemos encontrado muchas investigaciones en el campo de la física en relación con la obra de Carlos Castaneda, por lo que esta es una oportunidad invaluable de abrir camino y explorar nuevas realidades.


Bogotá, mayo de 2015.